Llegó a mis manos como una obra de referencia en lo que al cine y al audiovisual se refiere y, pese a sus numerosos aspectos positivos, que los hay, no puedo menos que contener el nivel de entusiasmo generalizado en torno a ella. Pero vayamos por partes. Ramonet, con un estilo claro y divulgativo, ofrece en esta obra su particular punto de vista sobre algunos de los más variados asuntos relativos al funcionamiento de los productos cinematográficos en cuanto a portadores de una determinada ideología y catalizadores de unas emociones específicas muy definidas y controladas por sus creadores. Para ello, persigue y analiza el discurso subyacente de gran cantidad de filmes (la mayoría americanos), aparentemente insustanciales y vacuos; este, sin duda, el aspecto más reseñable de todos cuantos se ofrecen en el texto, si bien termina por caer, como tantos, en ese fácil terreno de la interpretación y la subjetivación; válido como cualquier otro, pero peligroso y, quizás, demasiado condicionado (y condicionante) por/de el resultado final.
No obstante, entre tanta arista, la sensación de caos no tarda demasiado tiempo en hacer acto de presencia. Del cine de catástrofes de Hollywood se pasa enseguida al número de spots que se emiten en la TV francesa, no sin antes detenerse por unos instantes en los autores de izquierdas de spaghetti westerns y en los documentales antibelicistas de la época post-Vietnam en EE.UU. Un maremágnum de contenidos que, en vez de ofrecer distintas caras de un mismo prisma, no logran sino nublar la visión general de conjunto y transmitir una cierta sensación de desmesura ambición, no suficientemente pulida ni dirigida. Más que como obra unitaria, La golosina visual funciona mejor como colección de textos independientes, con una clara división interna entre los diferentes temas a tratar; su único nexo de unión es que todos se expresan a través de imágenes en movimiento.
Del mismo modo, la constante referencia al caso francés, especialmente en la parte dedicada a los spots publicitarios, no termina de hacer llegar al lector el mensaje con la deseada fluidez, viéndose este asaltado por distantes datos estadísticos y la perenne mención de celebridades que, en la mayoría de los casos, le son completamente ajenas.
En cualquier caso, la obra merece ser tenida en cuenta por todo aquel que quiera entender algo mejor el complejo mundo de la significación que se esconde tras títulos aparentemente tan banales como La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure, 1972) o Flecha rota (Broken Arrow, 1950), entre muchos otros. No se encontrará aquí ninguna respuesta definitiva; tampoco es lo que su autor pretende. Ramonet nos abre la mente a nuevos escenarios, nos muestra la puerta y la llave con la que introducirnos de lleno en un complejo y fascinante mundo de relaciones e interdependencias que, por mucho que no termine de funcionar como conjunto, no deja de ser un primer paso más que interesante de cara a una futura profundización en la materia. Especialmente recomendable, por tanto, para los no duchos en estos menesteres.
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